El reto de esta semana trata de comentar la clase que
tuvimos el otro día en Tic, en la que además de explicar la teoría, hicimos
tres ejercicios didácticos e interesantes.
El primer ejercicio consistió en que cada uno teníamos que
elegir un objeto que nos identificara, como una prenda, algún accesorio o
incluso nuestro móvil, algo que fuera propio de cada uno. Después, tres
voluntarios enseñaron su objeto, y a partir de él, los demás de la clase
teníamos que decir características positivas y negativas de esa persona,
fijándonos solo en ese objeto. Algunas veces dio la casualidad que muchas de
esas características coincidían con la persona, pero la mayoría de las veces
eran equívocas. Lo que quería que aprendiéramos con este ejercicio, es que no
se puede juzgar a las personas por su apariencia física. Muchas veces, en una
calle, podemos ver en el lado izquierdo a una persona mal vestida, y en el lado
derecho a un hombre enchaquetado. Generalmente escogeríamos el lado derecho y
tiraríamos por ese lado para no topar con la otra persona, solo por su
apariencia física.
En definitiva, este ejercicio nos sirve para darnos cuenta
de los prejuicios que tiene cada uno, y que muchas veces nos confundimos,
juzgamos mal a una persona sin conocerla. Probablemente, aunque su apariencia
física no sea de nuestro agrado, el hombre del lado izquierdo de la calle,
podría ser mejor persona que el hombre enchaquetado y por ello, generalmente,
nos solemos llevar una mayor decepción por aquellas personas que nos entran por
el ojo a primera vista.
Para mí, el objeto con el que me siento identificada sería,
mi colonia de melón. Puesto que me la suelo echar todos los días, y
generalmente la llevo en el bolso porque me gusta mucho como huele. Además de
que todo el mundo que me conoce sabe que esa es mi colonia. Con este objeto
diría que soy una persona que se cuida, dulce o coqueta, y por otro lado
insegura.
La segunda actividad que hicimos trataba sobre la
importancia de la comunicación bidireccional, y por ello hicimos un ejercicio
didáctico con tres personas de la clase. Dos de ellas se salieron fuera del
aula, mientras que el tercero se quedó dentro y observó un dibujo, que después
tendría que comunicarles a las otras chicas que estaban fuera, para que éstas
lo dibujaran en un papel con una diferencia. A una de ellas no se le permitía
preguntarle nada al muchacho que le iba a decir cómo era el dibujo. Ésta solo
podía dibujar lo que le dictara su compañero, de modo que la comunicación fuese
unidireccional. En cambio, la segunda chica que entró, mientras su compañero le
dictaba el dibujo para que lo plasmara en su folio, ésta si le podía preguntar
cosas acerca del dibujo, como por ejemplo el tamaño de alguna figura, y el
muchacho responderle a las preguntas. De forma que entre ellos hubiera una
comunicación bidireccional.
El resultado de este ejercicio fue, que el segundo
dibujo, donde hubo una comunicación bidireccional, era muy parecido al dibujo
verdadero. Mientras que el primer dibujo donde solo hubo comunicación
unidireccional, no tenía mucho parecido con el original.
Con esto, vimos la importancia de la comunicación
bidireccional, ya que es necesaria para entender las cosas completamente y
comunicarnos, de manera que la información que trasmite el emisor, llegue de
manera correcta al receptor y éste pueda responder.
Por último, el tercer ejercicio se basó en observar dos
imágenes en la pantalla del proyector. Ambas eran dos portadas de revistas
diferentes en la que aparecía la misma persona pero con distinta vestimenta. Se
trataba de Arnold Schwarzenegger. La primera revista iba destinada a los
hombres culturistas, y por ello en la portada aparecía la imagen de esta
persona, enseñando sus brazos con sus enormes músculos. Mientras que la segunda revista hacía
referencia a los hombres empresarios y exitosos, puesto que en la portada
aparecía Arnold con traje de chaqueta, sentado y con una sonrisa, tratando de
reflejar a una persona segura de sí misma y con éxito.
Lo que nos quiso enseñar con estas dos portadas de revistas
que eran completamente distintas, ya que cada una iba destinada a un público
diferente, era como los publicistas saben perfectamente qué tipo de producto
hacer para cada uno de sus compradores. Dar a cada sector de su público lo que
quieren ver y tener, y ofrecérselo para que lo compren, y de esa forma obtener más beneficios.
Me pareció una clase interesante ya que se hicieron
ejercicios didácticos con voluntarios de la clase, por muy tontos que
parecieran los ejercicios, es una buena manera de reflexionar sobre algunos
temas y es más fácil retenerlo en la cabeza.
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