domingo, 5 de marzo de 2017

Análisis crítico de medios

El reto de esta semana trata de comentar la clase que tuvimos el otro día en Tic, en la que además de explicar la teoría, hicimos tres ejercicios didácticos e interesantes.

El primer ejercicio consistió en que cada uno teníamos que elegir un objeto que nos identificara, como una prenda, algún accesorio o incluso nuestro móvil, algo que fuera propio de cada uno. Después, tres voluntarios enseñaron su objeto, y a partir de él, los demás de la clase teníamos que decir características positivas y negativas de esa persona, fijándonos solo en ese objeto. Algunas veces dio la casualidad que muchas de esas características coincidían con la persona, pero la mayoría de las veces eran equívocas. Lo que quería que aprendiéramos con este ejercicio, es que no se puede juzgar a las personas por su apariencia física. Muchas veces, en una calle, podemos ver en el lado izquierdo a una persona mal vestida, y en el lado derecho a un hombre enchaquetado. Generalmente escogeríamos el lado derecho y tiraríamos por ese lado para no topar con la otra persona, solo por su apariencia física. 
En definitiva, este ejercicio nos sirve para darnos cuenta de los prejuicios que tiene cada uno, y que muchas veces nos confundimos, juzgamos mal a una persona sin conocerla. Probablemente, aunque su apariencia física no sea de nuestro agrado, el hombre del lado izquierdo de la calle, podría ser mejor persona que el hombre enchaquetado y por ello, generalmente, nos solemos llevar una mayor decepción por aquellas personas que nos entran por el ojo a primera vista.

Para mí, el objeto con el que me siento identificada sería, mi colonia de melón. Puesto que me la suelo echar todos los días, y generalmente la llevo en el bolso porque me gusta mucho como huele. Además de que todo el mundo que me conoce sabe que esa es mi colonia. Con este objeto diría que soy una persona que se cuida, dulce o coqueta, y por otro lado insegura.

La segunda actividad que hicimos trataba sobre la importancia de la comunicación bidireccional, y por ello hicimos un ejercicio didáctico con tres personas de la clase. Dos de ellas se salieron fuera del aula, mientras que el tercero se quedó dentro y observó un dibujo, que después tendría que comunicarles a las otras chicas que estaban fuera, para que éstas lo dibujaran en un papel con una diferencia. A una de ellas no se le permitía preguntarle nada al muchacho que le iba a decir cómo era el dibujo. Ésta solo podía dibujar lo que le dictara su compañero, de modo que la comunicación fuese unidireccional. En cambio, la segunda chica que entró, mientras su compañero le dictaba el dibujo para que lo plasmara en su folio, ésta si le podía preguntar cosas acerca del dibujo, como por ejemplo el tamaño de alguna figura, y el muchacho responderle a las preguntas. De forma que entre ellos hubiera una comunicación bidireccional.
El resultado de este ejercicio fue, que el segundo dibujo, donde hubo una comunicación bidireccional, era muy parecido al dibujo verdadero. Mientras que el primer dibujo donde solo hubo comunicación unidireccional, no tenía mucho parecido con el original.
Con esto, vimos la importancia de la comunicación bidireccional, ya que es necesaria para entender las cosas completamente y comunicarnos, de manera que la información que trasmite el emisor, llegue de manera correcta al receptor y éste pueda responder.

Por último, el tercer ejercicio se basó en observar dos imágenes en la pantalla del proyector. Ambas eran dos portadas de revistas diferentes en la que aparecía la misma persona pero con distinta vestimenta. Se trataba de Arnold Schwarzenegger. La primera revista iba destinada a los hombres culturistas, y por ello en la portada aparecía la imagen de esta persona, enseñando sus brazos con sus enormes músculos.  Mientras que la segunda revista hacía referencia a los hombres empresarios y exitosos, puesto que en la portada aparecía Arnold con traje de chaqueta, sentado y con una sonrisa, tratando de reflejar a una persona segura de sí misma y con éxito.
Lo que nos quiso enseñar con estas dos portadas de revistas que eran completamente distintas, ya que cada una iba destinada a un público diferente, era como los publicistas saben perfectamente qué tipo de producto hacer para cada uno de sus compradores. Dar a cada sector de su público lo que quieren ver y tener, y ofrecérselo para que lo compren, y de esa forma obtener más beneficios.


Me pareció una clase interesante ya que se hicieron ejercicios didácticos con voluntarios de la clase, por muy tontos que parecieran los ejercicios, es una buena manera de reflexionar sobre algunos temas y es más fácil retenerlo en la cabeza. 

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